Se encontraba una noche el Conde Drácula muy atareado reparando su auto y gritó:
¡Igoooor!
Dime señor, contestó Igor.
Pásame la llave que está atrás en la cajuela..
En un momento llegó Igor con el encargo y Drácula grita:
Aggggh, ¡La de cruz noooo, estúpido!